No obstante, en las dos últimas décadas los diagnósticos volvieron a ascender: en promedio, 11 mil casos se dan al año en Colombia, de los cuales el 10% de los pacientes se localizan en Bogotá. Entre ellos se encuentra Orlando, un hombre al cual el capítulo de la Tuberculosis le empezó con una simple molestia en la garganta. Era mayo de 2007, pasaban los meses, y aunque ya había ido en varias ocasiones al médico, nadie le daba respuestas. Con el transcurrir del tiempo su salud se deterioraba, pues la garganta se le había convertido en un nudo apretado que no le permitía pasar ningún alimento. (Muñoz Toro, 2009)
La Tuberculosis es una infección contagiosa producida por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que afecta principalmente los pulmones, pero puede propagarse a otros órganos como los riñones, el hígado, los ganglios, la piel, las meninges, el útero, etc. Entre los humanos se transmite a través del aire, por pequeñas gotas que contienen los bacilos y que las personas infectadas sin tratamiento, o que se encuentran en los primeros días de incubación, eliminan al toser, estornudar o hablar.
Con la prueba cutánea de PPD ocurre algo similar que con la prueba de Schick, para determinar si un paciente es susceptible de padecer difteria. En ambos casos son pruebas realizadas por prevención.
La prueba cutánea de PPD es una técnica utilizada para el diagnóstico de infección tuberculosa. Para realizar la prueba se utilizan 2 U de PPD RT 23 ó 5 U de PPD CT-68 y se suministra 0.1 ml de tuberculina intradérmica, en el antebrazo. La inyección causará una roncha en la piel.
Si la ampolla que se presenta en la piel es igual o mayor a 10 mm de diámetro, la prueba será considerada positiva. En los pacientes que hayan sido vacunados con BCG, este antecedente debe tenerse en cuenta, ya que en tal caso no se puede distinguir si la reacción es debida a la infección por M. tuberculosis o a la vacuna. De igual modo en pacientes VIH positivos, un habón por encima de 5 mm de diámetro debe ser considerado como de valor tuberculinico.
En dado caso que la prueba resulte positiva, se debe examinar el brazo del paciente al cabo de 4 o 5 días para estar seguro de que no se ha producido ningún error, esto pone de manifiesto su positividad y certifica su precisión ante la prueba de punción múltiple.
Con la prueba cutánea de PPD existe un riesgo mínimo de enrojecimiento e inflamación muy rigurosa del brazo, prueba de esto, es que cuando se llega a presentar alguno de estos síntomas, es en personas que ya han tenido anteriormente una prueba de PPD positiva y se practican la prueba de nuevo.
Por otro lado, en la prueba de punción múltiple de la tuberculina, dado que no se sabe la cantidad de tuberculina que penetra la piel, se considera una técnica inadecuada. Asimismo, la prueba de punción múltiple tiene una claridad del 40 al 90% y tiene altas tasas de resultados falsos positivos y falsos negativos en comparación con los resultados de la prueba cutánea de PPD.
En conclusión, es importante tener en cuenta que el único medio para acabar con la Tuberculosis, que representa en la actualidad un grave problema de salud pública en Colombia, es la prevención, realizarse la prueba cutánea de PPD, la cual por los argumentos anteriormente dados, queda demostrado es la más precisa, y en dado caso la proporción de los medicamentos antituberculosos a las personas que lo necesitan y asegurarse de que completen su tratamiento.
Las administradoras de salud tienen la responsabilidad de garantizar una atención beneficiaria a su población, por lo tanto deben procurar actividades, intervenciones y procedimientos de educación, información y promoción de salud y prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de los enfermos por Tuberculosis.
Bibliografía
Caminero Luna, J., Casal Román, M., Ausina Ruiz, V., Pina Gutiérrez, J., & Sauret Valet, J. (s.f.). Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica SEPAR. Obtenido de http://www.separ.es/doc/publicaciones/normativa/rec13.pdf
Muñoz Toro, L. J. (2009). "Cada respiro cuenta" relatos de la tuberculosis en Bogotá. Bogotá.
Tavares, W. (2009). Diagnóstico y tratamiento en infectología y parasitología. México: El Manual Moderno.
Publicado por: Lina Maria Molina Amaya
El texto en general goza de precisión y claridad. Aunque se trata de un tema poco común que requiere del uso de un lenguaje técnico hay un esfuerzo por escribir en oraciones concisas las ideas más esenciales del tema. No obstante, la conclusión no resulta totalmente coherente con la propuesta del título y el contenido del texto ¿por qué concluir con algo relacionado con la prevención de la enfermedad cuando el interés era probar cuál resultaba ser la mejor prueba de diagnóstico? Por otro lado, las observaciones de tus compañeras acerca de la extensión de los párrafos son válidas, debiste acogerlas. Nota: 4,2, la cual se computará con el resultado de la prueba final.
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